
No es lo mismo ver a un hombre que agita elegantemente los hielos de su vaso de whisky escocés, que a uno que mediante una ridícula pajta le da sorbos ruidosos un daiquiri.
Así como la ropa no es sólo un abrigo, tampoco un trago es sólo sabor. Un cocktail comunica; le dice a los demás cómo sos. Y si estás en un bar y querés demostrar tu hombría, hay algunos tragos que no debés pedir. Si evitás ponerte un jean apretado, o zapatillas color rosa, también evitá que te vean bebiendo los siguientes cocktails.
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